El empleo informal o la informalidad laboral
Miguel Ramos
El fenómeno del empleo informal empezó a ser estudiado en África durante la década de los 60 y 70 del siglo pasado, en virtud de su gran difusión en ese continente. Naturalmente es un fenómeno que también se puso de manifiesto en Asia, América Latina, Europa Oriental y en menor grado en los países de mayor desarrollo de Europa, América del Norte, Japón, Corea y Taiwán.
La informalidad laboral es un fenómeno predominantemente urbano, generado por la falta de fuentes de trabajo. Ante esta realidad los individuos procuran autogenerarse un empleo ya sea de manera individual o en asociación con otras personas, ya sea mediante la producción o distribución de algún bien o servicio. Se trata de estrategias de supervivencia, por lo que a diferencia de lo que sucede en el sector formal, el rendimiento del capital invertido no es la finalidad de las personas que crean esas unidades.
La informalidad se caracteriza por el fácil acceso, bajo capital inicial, casi nula división entre el capital y el trabajo, baja productividad, poca e inexistente organización, bajos ingresos, poca estabilidad y baja calificación laboral. Otra característica de la informalidad es la falta de protección social. El acceso restringido al seguro de salud, desempleo, aumentan los riegos de accidentes de trabajo. La falta de acceso a los sistemas de pensiones impiden que los trabajadores informales se jubilen o se retiren y los obliga a trabajar más tiempo. Aparte de lo anterior no son sujetos de crédito.
Por tratarse básicamente de estrategias de supervivencia, a medida que crece el sector informal, crece la pobreza y la desigualdad asociada al sector, lo que hace más distante el objetivo del desarrollo económico.
Complejidad del sector informal
Hay diferentes definiciones del sector informal y varían de acuerdo con el criterio del investigador. Por ejemplo, Hart (1973) hace énfasis en que los trabajadores sean asalariados o empleados por cuanta propia (informales). Mazumdar (1976) sugiere que los trabajadores formales sean protegidos por el Estado y que los informales no pueden pasar a la formalidad por las barreras institucionales que se lo impiden. Sethuraman (1981) sugiere que las actividades informales son aquellas creadas no en respuestas a oportunidades de inversión, sino a la necesidad de autogenerarse un empleo.
En el caso de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Banco Mundial se ha procurado aportar criterios que abarquen todas las facetas del mismo. Por lo que Tokman (1987) introduce una compleja definición del sector en la que este se caracteriza por actividades que requieren poco capital, tecnologías simples y empleo de salarios marginales. Esta falta de capital humano, financiero y físico facilita el ingreso al sector, de manera que los individuos participan en el cómo mecanismo de supervivencia o para complementar el ingreso familiar, y no para maximizar las utilidades...
¿Quiénes son los informales?
La OIT ofrece una definición operativa de los trabajadores informales: Trabajadores por cuenta propia (con excepción de las profesiones liberales), trabajadores familiares no remunerados, el servicio doméstico y empleadores y empleados de pequeñas empresas.
Los estudios revelan que la mayor parte de los informales son aquellos con menos experiencia y educación. Por lo que encontramos en el mismo una alta proporción de jóvenes y de mujeres con hijos que son jefes de hogares.
Según estudios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) el empleo por cuenta propia es el principal componente de la informalidad, seguido por trabajadores asalariados que trabajan en pequeñas empresas y los trabajadores(as) del servicio doméstico. En todos los países las mujeres muestran una menor participación que los hombres como asalariados en las pequeñas empresas. Estas trabajan en mayor proporción en el servicio doméstico.
Los informales reciben ingresos por debajo del promedio nacional. Pero hay diferencias entre los informales. Dentro del sector los trabajadores por cuenta propia reciben una remuneración superior a los asalariados.
De acuerdo con Pollak (1993) la elevada incidencia de la mujer en la informalidad se debe a la alta tasa de matriculación femenina en las escuelas y por el incremento de la educación promedio lo que ha dado lugar a un incremento de la oferta de mano de obra femenina. En segundo lugar, la disminución de los ingresos de las unidades familiares debida a las crisis económicas lo que da origen a una mayor oferta laboral femenina. En tercer lugar la mayor incorporación de la mujer al mercado de trabajo se produce en periodos de agudas recesiones económicas en varios países de la región y como los empleos formales y de alta productividad son escasos, las mujeres emigran al sector informal.
En nuestra opinión la principal causa del alto nivel de informalidad en los países de la región latinoamericana se debe a la insuficiencia de desarrollo económico, que ha impedido la conformación de estructuras económicas homogéneas. Las economías homogéneas se caracterizan por el desarrollo pleno de actividades en los tres sectores de la economía, lo que genera un mercado laboral con amplias alternativas de empleo.
Los países de América Latina no se desarrollaron como estructuras económicas homogéneas sino como economías monoproductoras y que fueron diversificándose a partir de los años ´30 primero cuando adoptaron el modelo de sustitución de importaciones. Este proceso de capitalismo deformado genero una masiva emigración del campo hacia la ciudad. En un principio esta masa laboral fue absorbida por la naciente industria manufacturera y de la construcción. Pero una vez que el modelo alcanza su techo y los empleos se volvieron escasos, se crearon las condiciones para el crecimiento del sector informal. La informalidad se incremento en los años 80 y 90 con la aplicación de las políticas ajuste estructural que tienden precisamente a flexibilizar los mercados laborales.
En el caso específico de Panamá, nuestro país se ha desarrollado como una economía monoprodutora terciaria, en desmedro de los sectores primario y secundario. Esto ha creado un sistema económico repleto de espacios vacíos en donde amplios sectores de la población particularmente del sector rural no son incorporados al mercado. Como resultado más del 75% de la economía nacional se genera en la zona de transito que cubre él área metropolitana de las provincias de Panamá y Colón. Este evidente desequilibrio regional es la principal responsable del alto índice de pobreza y de todas las consecuencias insanas que este tipo de aparato productivo genera.