Asumir con valentía y hombría

Quienes siguen esta columna saben perfectamente que en ella hemos advertido en varias ocasiones la necesidad de que las investigaciones que adelanta el Ministerio Público se realicen siempre respetando tanto la presunción de inocencia como el derecho de los acusados de haber perpetrado un delito a la legítima defensa.

Sin embargo, hoy quiero referirme a la necesidad de quienes en algún momento son sindicados por la comisión de algún acto punible asuman la actuación del Ministerio Público no como una afrenta personal sino como el cumplimiento de su deber y eviten emplazar a sus integrantes o señalar a los integrantes de otros Órganos del Estado como responsables de alguna irregularidad si carecen de los medios necesarios para probar sus afirmaciones.

Me refiero, por supuesto al bochornoso evento protagonizado el pasado viernes por el abogado Ramón Fonseca Mora y ex ministro consejero del presidente Juan Carlos Varela, quien visiblemente perturbado por el allanamiento de sus oficinas y por la imputación de cargos por blanqueo de capitales debido a la vinculación de la firma forense Mossack Fonseca al Caso Lava Auto, una trama de corrupción que involucró a la estatal Petróleos Brasileños (Petrobras), a las principales empresas constructoras de ese país y a más de 200 políticos de todos los niveles y partidos políticos.

Es triste que en una circunstancia como esa, en la que es llamado a presentar sus descargos ante las pruebas con que cuenta el Ministerio Público, por los cuales ya se le han imputado cargos a su persona y a otros altos directivos de su firma, el señor Fonseca Mora se haya dedicado a lanzar acusaciones contra la procuradora General de la República, Kenia Porcell, el presidente de la República, Juan Carlos Varela, los diputados José Luis Varela y Gustavo Valderrama e incluso contra el presidente de Corte Suprema de Justicia, Ayú Prado.

Más aún, me parece una cobardía lanzar señalamiento sin contar con una sola prueba contra aquellos a los que él piensa son quienes lo han puesto en la grave situación en que se encuentra, en una clara actitud de venganza disfrazada de vindicación de su persona. A eso solo se le puede llamar de una sola forma: Falta de hombría.

Y es que si el señor Fonseca Mora tenía algo que denunciar lo habría podido hacer en cualquier momento, pero apegándose a los requerimiento que establece nuestro ordenamiento jurídico para este tipo de acciones legales y presentando las pruebas correspondientes.

A mi juicio, detrás de los señalamientos vertidos por Fonseca Mora a los medios de comunicación se esconde una persona cobarde, que en medio del rencor ha tratado de enturbiar el agua para tratar de pescar en río revuelto, en lugar de enfrentar con entereza y dignidad las actuaciones de su firma, la cual al convertir la Sociedades Anónimas en un producto de consumo masivo, ha colocado a nuestro país en entredicho a nivel internacional.

Sin embargo, quiero aplaudir la serenidad y valentía con que el presidente Varela salió al paso de las acusaciones de quien llamó, a pesar de las circunstancias, “mi amigo”. El señor Varela, mostrando la hombría que le faltó al señor Fonseca Mora, incluso justificó el accionar de su ex ministro y amigo como una consecuencia directa del momento por el que está atravesando y aclaró que precisamente el allanamiento de sus oficinas y su llamado a indagatoria prueban que como presidente del Ejecutivo no interfiere de ninguna manera en las investigaciones que adelanta el Ministerio Público.

Finalmente, aún cuando no comparto las ideas políticas del presidente Varela y su partido, debo decir, que más triste que la actuación de Fonseca Mora ha sido la de algunas figuras políticas que haciéndolo el juego a este señor salieron inmediatamente, y sin conocer los descargos del presidente Varela, a solicitar la renuncia del mandatario. Y yo me pregunto si los partidos de esas figuras que buscaron pescar en las aguas revueltas por Fonseca Mora podrían divulgar las contribuciones recibidas durante la última campaña electoral tal como lo ha hecho el Partido Arnulfista para demostrar la falsedad de los señalamientos en su contra.

Hitler Cigarruista
Director
Capital Financiero
Redacción

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