Arroz y maíz, una vez más, en problemas

Producción de arroz a la baja y maiceros no tienen donde almacenar el grano

La producción de arroz en el país no logra aumentar; por el contrario, este año se cosecharán  unos 300.000 quintales menos que el anterior año agrícola y tampoco se logrará alcanzar la meta trazada en cuanto al número de hectáreas.
Y en consecuencia habrá que importar un mayor número de quintales para satisfacer la demanda local. La merma en la producción es achacada a los fenómenos climáticos, la reducción de las hectáreas sembradas y la morosidad que mantienen algunos productores, lo que les impide acceder a nuevos préstamos.
La cosecha de arroz en secano está en proceso, que es el grueso de la producción, y la de riego se extendería hasta marzo, que es de menor escala.
En conjunto, entre arroz mecanizado y en chuzo, se cosecharán unas 64.000 hectáreas, aunque la meta había sido alcanzar las 70.000, dijo el director de Agricultura del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida), Sebastián Mirones.
Los arroceros también fallaron en su intento de contar con un propio molino y el mismo se encuentra en manos del  Banco Nacional de Panamá (BNP), que intenta rematarlo  para recuperar parte del financiamiento.
El proyecto fue impulsado por la Asociación de Productores de Arroz de Chiriquí (Apach), a un costo de $6 millones.
“Eso afectó y dejaron de sembrar unas 4.000 hectáreas”, dijo Mirones, para quien el molino fracasó por falta de una  administración eficaz.
Durante el año pasado tuvo que importarse 1,3 millones de quintales y ahora habrá que esperar que finalice la cosecha para determinar el monto que se tendrá que traer del extranjero, que de partida será mayor.
“Se va a poner  difícil conseguir arroz afuera, porque hay mucha demanda”, advirtió Mirones.
El secretario ejecutivo de Apach, Carlos Santanach, también coincide con las proyecciones del director de Agricultura y detalla que la baja de la producción se debió principalmente a la sequía, que llevó a que en algunos lugares sólo se cosecharan entre 15 y 20 quintales por hectárea.
Detalló que en vez de los 6 millones de quintales que se tenía previsto cosechar podrían obtenerse entre 5,6 y 5,7 millones.
Sobre el  tema del molino anunció que el próximo 18 de enero tienen una reunión en la presidencia de la República, donde esperan que se logre un acuerdo satisfactorio para la Apach que le permita conservar esta instalación.
Una situación diferente ocurre con el maíz, donde este  año se podrían cosechar más de 2 millones de quintales,  unos 700.000 quintales más que lo obtenido el año pasado, con lo que  se garantiza el consumo humano y quedaría un excedente para comercializarlo en la industria, explicó Mirones.
El consumo del maíz en el país alcanza los 8,5 millones de quintales, pero la demanda local para la elaboración de subproductos ronda los 1,5 millones de quintales, el resto se importa para el uso industrial.
Este año se sembraron unas 22.000 hectáreas, principalmente en la provincia de Los Santos.
El presidente de la Asociación de Productores de Maíz, Valentín Domínguez, concuerda con las cifras de Mirones y agrega que este es el producto del incremento del hectareaje, toda vez que se pasó de 16.000 a  22.000.
Pero hasta incrementar la producción puede convertirse en un problema en un país como Panamá y es que ahora los maiceros tienen problemas para colocar la producción en el mercado local.
“Los que compran el maíz nacional nos están poniendo muchos peros y este lunes tenemos una reunión con el ministro Oscar Osorio y con ellos”, señaló Domínguez.
El dirigente de los productores se refería a los importadores, que deben adquirir la producción nacional para poder obtener el permiso de importar.
Pero este es un problema menor, el mayor problema tiene que ver con las instalaciones de los Silos de La Honda, que desde diciembre pasado las autoridades se comprometieron a repararlo y a la fecha esto no se ha cumplido.
“No se ha empezado la cosecha porque los silos están completamente deteriorados y no hay donde almacenar la cosecha, que ya está  atrasada. El viento está tumbando las matas y los maleantes se los están robando”, lamentó Domínguez.
La raíz de todo, de acuerdo con el presidente de la Asociación de Productores de Maíz, está en que se  prefiere el importado, pese a que es de menor calidad, pero que puede  resultar más barato porque está subsidiado.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

Redacción

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