16 grandes adquisiciones en los últimos 10 años

16 grandes adquisiciones en los últimos 10 años

Altos costos del negocio y pocos incentivos al sector han provocado que empresarios nacionales vendan sus empresas a extranjeros 

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Las ventas de grandes empresas familiares de capital panameño que han pasado a manos extranjeras suman aproximadamente $2.423 millones en los últimos 10 años, según datos del Ministerio de Economía y Finanzas.

Parte de esta suma conforma la Inversión Extranjera Directa (IED) en Panamá, que se ha  incrementado en los últimos cinco años con la inversión en modernización de la capacidad productiva, la instalación de sedes de empresas multinacionales y negocios nuevos, pasando de $1.259,30 millones en el año 2009 a $4.650 millones en 2013 (Ver gráfica: Inversión Extranjera Directa).

Las adquisiciones y fusiones de al menos 16 principales empresas de familias panameñas por grupos inversionistas extranjeros en la última década, revelan esta tendencia. Estos negocios van desde bancos hasta fábricas de cervezas, yogurt y galletas, con transacciones que en algunos casos se desconocen sus montos por tratarse de capitales privados.

 De ellas el 41,2% fueron acaparadas por capitales colombianos y un 17,6% por capital mexicano, ambos grupos adquirieron mayormente en el sector de productos comestibles, banca y cementeras; el resto es compartido por capitales de Sudáfrica, España, Holanda, El Salvador, Costa Rica, Venezuela y Ecuador en diferentes áreas.

La mayoría de estos capitales mantienen el nombre y principales productos de la empresa adquirida, pero también introducen sus propias marcas.

Entre las ventas que han impactado el mercado nacional destacan la adquisición de Cervecería Nacional S.A., en diciembre de 2001, por Grupo Empresarial Bavaria, que pasó a formar parte del grupo colombiano en los primeros días del año 2002. Posteriormente, en el año 2005, este grupo se fusiona con Grupo SabMiller, de origen sudafricano. Esa empresa mantiene las marcas de cerveza Atlas y Balboa e incorpora productos como Miller Genuine Draft, Grolsch y otros.

Para el año 2002 también se dio otra venta cervecera, la holandesa Heineken compra Cervecería Barú, dueña de las marcas Panamá, Soberana y Cristal, y aunque mantiene el nombre de los productos nacionales refuerza la presencia de Heineken, Paulaner, Budweiser y otros.

De las cervezas pasamos a los caramelos y galletas. Para el año 2004, Casa Luker, una empresa colombiana especialista en chocolates, adquirió Productos Alimenticios Pascual, que por 58 años perteneció a los hermanos Pascual y que entre sus accionistas tenía al ex ministro de Economía Alberto Vallarino, del partido Panameñista, y a Samuel Lewis Navarro, del Partido Revolucionario Democrático, quien fue primer vicepresidente y canciller de Panamá durante el gobierno de Martín Torrijos.

Ese mismo año se dan dos ventas más: Méndez & Méndez, distribuidora de la marca Mitsubishi,  que pertenecía a los hermanos Víctor y Ofelia Méndez y que vendieron al grupo salvadoreño Poma Automotriz; y la empresa Concretos y Construcciones, que se encargaba de producir cemento y concreto, perteneciente al Grupo Shahani, fue vendida a la mexicana Cemex.

Para el año 2006, anuncian la compra de Banistmo, un banco 100% de capital panameño que pasó a manos de los ingleses del HSBC. Una venta que se realizó a través del mercado de valores local por $1.770 millones.

Al año siguiente, la mexicana Bimbo, que ya estaba en la plaza panameña, aumentó su presencia al comprar Panificadora Moderna, empresa que les había quedado a los hermanos Pascual tras la venta anterior.

Para el año 2009, Aseguradora Mapfre, uno de los grupos aseguradores más grandes de España, adquirió el 65% de las acciones de Aseguradora Mundial por $210 millones, con opción de obtener el resto de las acciones.

A finales del año 2010, también se conoció de la venta de Estrella Azul al grupo mexicano Femsa, dueño de Coca Cola Panamá.

En 2011, se dan la venta de Papelera Istmeña, que fue adquirida por los venezolanos del Grupo Bay Internacional; Café Durán, una empresa empacadora de café perteneciente a la familia Romagosa Durán; y Bonlac, una procesadora de productos lácteos perteneciente a la familia Ameglio. Estas dos última fueron adquiridas por Casa Luker.

En enero de 2013 se da la adquisición de la Planta Nevada, una empresa productora de leche y jugos de fruta. Fue comprada por la costarricense Cooperativa Dos Pinos con una inversión cercana a los $86 millones.

La infraestructura adquirida pertenecía a Cervecería Nacional y cuenta con una capacidad instalada para procesar 100.000 litros de leche por día. Produce leches enteras, semidescremadas, descremadas, saborizadas y con avena, así como jugos de frutas, bajo las marcas Nevada, Chiricana y Tutti Frutti (Ver tabla: Adquisiciones).

A juicio de algunos actores del sector empresarial y de economistas consultados, estas ventas de emporios familiares son producto en gran medida de la globalización y el buen desempeño de estas empresas que se hacen atractivas a capitales extranjeros que implementan tecnología de punta y nuevos procesos, pero que a largo plazo representan una remisión de ganancias para el país.

Las compras de estas empresas se dan porque no somos ajenos a la globalización, nada más por nuestra posición geográfica muchos inversionistas pasan por Panamá y ven las oportunidades que a veces los panameños, por estar aquí, no vemos, señala Aida Ureña de Maduro, presidenta del Sindicato de Industriales (SIP).

La dirigente empresarial no ve nada malo en el traspaso de empresas nacionales a extranjeros, a pesar de que puede pegar en el sentido del arraigo nacionalista. Desde su óptica, el hecho de que estas empresas sigan en Panamá y reciban nuevos capitales, las fortalece, no las debilita.

Nuestro reto es hacer que esas transnacionales sigan funcionando, generen empleos y sigan siendo parte de nuestro país,  recalca de Maduro.

A la presidenta del SIP le preocuparía que no estuvieran vendiendo galletas Pascual y ahora estén vendiendo otras o que marcas como Bonlac y Nevada, que se ganaron un puesto en el gusto de los panameños, empiecen a desaparecer. Pero si mantienen el nombre es porque las empresas son exitosas, pues las multinacionales no compran empresas quebradas, agregó.

En todas las regiones se están dando las consolidaciones de las industrias. Cada vez que se da una compra de una empresa panameña es IED que entra al país y esos inversores foráneos traen tecnología, metodologías de trabajo, procesos y capacitación de la mano de obra, que no tenía Panamá antes, explica Juan Antonio Fábrega, vicepresidente de asuntos corporativos de la Cervecería Nacional. Ellos aportan porque generalmente son empresas que están en el mismo sector y que han generado una especialidad.

Para Manuel Ferreira, director de Asuntos Económicos de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, el hecho de que empresas internacionales se interesen en la compra de empresas panameñas obedece en parte a la confianza que existe en la economía panameña y las buenas oportunidades de inversión y recuperación de esa inversión.

Panamá se ha convertido en un puerto seguro para las inversiones y se ha fortalecido con la inversión pública en infraestructura, por la obtención del grado de inversión y por la visión de largo plazo que presenta el país, afirma.

Las absorciones y fusiones se ubican en diferentes sectores de la economía, incluyendo el sector financiero, principalmente bancario, así como el sector agroindustrial y manufacturero.

El impacto se refleja en el aumento continuo de la IED, que superó los $4.650 millones el año pasado, y su impacto directo en el empleo y la recaudación de impuestos.

Además, muchas de estas inversiones vienen acompañadas de inversiones adicionales para la modernización de la capacidad productiva y la generación de nuevas plazas de empleo directo e indirecto.

Para el economista Juan Jované, con estas transacciones a corto plazo pudo entrar liquidez para comprar las empresas, pero eso no es propiamente una inversión sino una transferencia porque no se dan nuevos activos. En el largo plazo esos capitales foráneos se van a repatriar como ganancias que van devueltas a sus casas matrices.

Esto significa un problema para el país porque representará una remisión de ganancias permanente que antes se quedaban en Panamá y tenían mejor posibilidad de ser reinvertidas internamente, indicó Jované.

Kemy Loo
kloo@capital.com.pa
Capital Financiero

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